Cómo dar clases de sexo interactivas

La educación sexual es uno de los elementos más controvertidos, especialmente a la hora de elegir los materiales didácticos más adecuados. A pesar de que se respira un ambiente más aperturista con esta materia, todavía son muchos los centros educativos que se resisten a tratar la educación sexual como otra materia cualquiera. Las instituciones religiosas son especialmente reticentes a explicar cómo funciona la sexualidad de manera clara y natural, y eso supone que muchos jóvenes se inicien viendo videos de sexo en Internet.

Para evitar que ese primer contacto esté adulterado por las características inherentes a la pornografía, que no siempre refleja una versión realista de la sexualidad, hay que encontrar materiales educativos que lleguen de manera eficiente a los alumnos, especialmente a los más jóvenes. Para ello, el uso de pizarras interactivas ha demostrado ser muy útil, y cada vez hay más centros que se decantan por esta opción a la hora de complementar la educación sexual.

La relación de las pizarras interactivas y el sexo

Las pizarras interactivas permiten enseñar una materia como la sexualidad de una manera moderna y original. Aprovechar al máximo la tecnología debería ser una de las máximas que los formadores. Al fin y al cabo, estos instrumentos suelen generar una curiosidad en los jóvenes y eso los acerca de alguna manera al profesor. Generalmente, el alumno está distraído y no tiene ningún interés en lo que le dicen. Sin embargo, si presentamos el tema con un formato novedoso, el alumno prestará atención.

Como es lógico, el uso de pizarras interactivas para clases de educación sexual no garantiza el éxito de las clases. No existe nada mágico, y debe entenderse el uso de las pizarras como una herramienta para transmitir un mensaje y unos conceptos. Si pensamos en las pizarras interactivas únicamente como el elemento de atracción para captar la atención, a pesar de conseguir la atención, con el paso del tiempo se difuminará.

¿Cómo aprenden los jóvenes de sexualidad?

Actualmente, los jóvenes viven en la dicotomía de la abstinencia promulgada por los docentes de escuela y la pornografía sin restricciones, de manera que en YouTube aparecen una serie de jóvenes que hablan de sexo. Estos se convierten en una vía singular de acceso a la educación sexual, ya que hablan “su idioma” y los alumnos más reticentes descubren un nuevo camino hacia el autoconocimiento.

Con un buen uso de las pizarras interactivas, cualquiera puede enseñar unas nociones sobre educación sexual, ni siquiera hace falta ser profesor titulado. Lo que sí que hay que hacer en cualquier espacio de educación sexual es dejar los prejuicios de lado y abordar el tema con la mayor naturalidad posible. Sin duda, esa es otra de las victorias de redes sociales como Instagram, donde se ha banalizado un poco todo.

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